jueves, 26 de marzo de 2015

Que no hay secuestro de niños en Venezuela? Mira esto...



Lo que parece uno de los cientos de casos de secuestros de niños que se producen en venezuela cada mes, se ha convertido en toda una novela, en la que el Fiscal Luisa Ortega Díaz, aseguró que a una mujer en Chacao le pagaron para decir que le habían secuestrado a su bebé.
La realidad podría ser, que a esta mujer le pagó el régimen para que dijera que le pagaron por el secuestro de su bebé, y es por eso que nadie ha conocido el caso más profundamente, ni nadie ha visto al bebé, ni sabe los nombres de los protagonistas de esta historia.
Lo cierto es que ante el constante secuestro de niños en Venezuela, además del robo de bebés en las maternidades, no se esconde nada especial, ya que desde hace 16 años este tipo de delito se ha multiplicado 10 veces y si la persona afectada hace una denuncia, es amenazada de varias maneras para guardar el silencio.
Venezuela es el país del mundo en el que los delincuentes pagan con dinero para ser declarados inocentes, y tenemos en todos los ámbitos del gobierno, personajes que han sido señaladas varias veces por delitos, e incluso muchos de ellos con antecedentes penales  y un pasado obscuro. Venezuela tiene un gobierno conformado al 100 % por peligrosos criminales.
Solo con recordar los múltiples secuestros y asesinatos que se han producido en Venezuela, es suficiente para darse cuenta que el régimen es cómplice de casi todos los casos. Recuerden el caso de los hermanos Faddoul, entre otros tantos que se han producido en estos 16 años terroríficos de chavismo. No hay una sola persona viviendo en el país, que no tenga su propia historia que contar acerca de la inseguridad personal y como le ha afectado directamente a ella o a sus familiares.
El régimen no sabe cómo limpiarse la imagen de violador de los derechos humanos, y la última opción que han tenido ha sido recoger firmas obligatorias a cambio de comida y electrodomésticos, para completar una buena cantidad de millones que lo “legitimen” de manera que parezca que no son delincuentes.
Poniéndolo de una forma más práctica y fácil de entender, es como si un azote de barrio recolectara firmas entre sus vecinos para demostrar a la justicia que no es delincuente. Sería muy fácil así que cualquier persona fuera considerada libre de culpas ante cualquier delito. La justicia no consiste en votación ni en firmas, pero si en que las personas que hacen un mal paguen por sus crímenes, como es el caso del régimen de Maduro que está lleno de denuncias de delitos de lesa humanidad, que deberán pagar algún día.